LA CARLONCHO es una salsa que oculta una historia y hoy hemos venido a desvelártela.

Carlos, nuestro padre, nació en Mendoza (Argentina), allí era conocido como Carloncho o Calonchín. Cada domingo se reunía con su familia, en torno a un buen Asado argentino, como dicta la tradición. Ritual que a día de hoy aun ostenta en su casa.

Su abuelo y sus padres siempre acompañaban la carne con una salsa familiar de vegetales, especias y aceite de oliva que preparaban con esmero. No se concebía asado alguno sin ella. Y esta empezó a hacerse conocida entre sus amigos y vecinos. Tal fue así que cada domingo se acercaban a compartir la tradición con ellos, no por la carne en si, sino por la salsa que la acompañaba que era lo que la hacía única.

Carloncho con el tiempo empezó a tomar pasión por la tradición y autenticidad de los asados y cocinaba con maestría esa salsa familiar tan especial. Se lanzó a la aventura y regentó su propio restaurante. Un pequeño bistró de barrio donde servía carnes o pescados a la parrilla y empanadas.

Tras muchas idas y venidas, creó una salsa para el pescado que estuviese a la altura de la famosa salsa familiar con la que condimentaba todas sus carnes. La gente empezó a preguntarle si vendía las salsas y fue entonces cuando pensó que debía hacerlo.

Se llevaban las salsas en frascos de cristal y siempre volvían a por más.

Tuvo la idea entonces de que sus empanadas caseras también debían ir con su propia salsa. Y de la cohesión de la salsa familiar para carne y la que había creado para el pescado, nació una salsa perfecta para acompañar las empanadas. El éxito fue evidente, la gente dejó de comprar las otras salsas y empezó a crecer la demanda de la salsa de empanadas por ser una salsa que funcionaba perfectamente con todo. Hablaban de ella como la salsa estrella de Carloncho y de ahí, en homenaje a él, así la bautizamos.

De nuestro padre no solo aprendimos esta receta de categoría. Entendimos la necesidad y la curiosidad por conocer nuevos ingredientes para avanzar, pero también el respeto y la pasión por lo tradicional y el valor de lo auténtico.

Ahora te invitamos a vivir esta salsa en primera persona, y te avisamos es ¡ADICTIVA!

salsa carlocnho